18 de mayo de 2013

Como afeitarse


Se estremecía de pies de a cabeza. Sus manos le relataban cosas que de otra forma, jamás habría podido comprender. 

La piel dura, áspera, soportaba una y otra vez, diariamente, el paso de la cuchilla. Y no se quebraba, sino que encallecía y daba cada vez una sombra más pronunciada. Más oscura. 

Porque al final la vida era como afeitarse. Y las cuchillas... mejor no pensar en qué eran las cuchillas de la vida. Pero se estaba convirtiendo en cuero.



10 de mayo de 2013

Una cárcel



Una amapola en una cárcel 
languidece porque sabe 
que no creció para existir
tras los barrotes opresivo
de una vida cautiva