8 de febrero de 2010

Azaroso


Con la mirada perdida, su mano fue inconscientemente hacia esa hormiga que paseaba sobre la mesa.


Extendiendo un dedo presionó sobre ella, espachurrándola y sintiendo como quebraba su exoesqueleto quitinoso, desparramando la linfa de su sistema circulatorio y clavándose insensiblemente las quetas del azaroso animal en una superficial epidermis.


Resultó tan sencillo… Volvió a pasar el dedo y la mesa de nuevo estuvo blanca, impoluta. Aún con la mirada perdida, decidió limpiarse el dedo en su pantalón para seguir mirando al vacío.


¿De qué le ha servido la evolución a la hormiga? La endureció, le dio una coraza y una capacidad de fuerza de levantar varias veces su propio peso. Y bastó un dedo para hacerla trizas.


Que aúlle el viento y que el agua inunde valles en tierras lejanas.



Regnabo, Regno, Regnavi, Sum sine regno.


7 de febrero de 2010

A veces...


 

Y todas esas primaveras pueden esperar, tanto como sea necesario. Prefiero el invierno de mi miserable vida.

 

Nunca antes había borrado tantas veces una misma frase para volver a escribirla exactamente igual, letra por letra.

 

Gusanos… Por todas partes. Se retuercen ciegos, expandiendo y contrayendo sus anillos a un acompasado ritmo. No se mueven de su lugar, y ahí retozan en un estático movimiento que te inquieta segundo a segundo. Habitan la podredumbre.  

 

Porque la facultad de destruir nunca se pierde, sin embargo la de construir se olvida fácilmente.

 

A veces pienso, que fui Isabel II en otra vida. Y los pecados se pagan…

 

Aunque como dijo Paulo Coelho, "Ahogarse no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él".



2 de febrero de 2010

Acoso


 

Seré sutil: estoy hasta la polla de todos vosotros, puñeteros espíritus del teléfono.

 

Bien, que esté viviendo en lo que fue un orfanato, sanatorio y convento de curas salidos, pero eso es una cosa, y otra muy diferente que os dediquéis a tocarme la moral cuando estoy fácilmente excitable y con ganas de matar.

 

Que todo empezó con esto, perfecto, una noche tiene hasta gracia si me fuerzas, con eso de la hostia contra la mesita y el cachondeo. Pero como sigáis haciendo llamaditas, os juro que defenestro al teléfono y luego os meto en una botella u os ofrezco en sacrificio a todo el vulgo que habita entre estas paredes. 

 

He dicho.

1 de febrero de 2010

Anáfora


 

Todo se repite en un comienzo, infinitamente. Verso a verso.

 

Cuestiónatelo entonces.

 

El agua fue subiendo lentamente, apenas sin que te dieras cuenta. Pero cuando finalmente has querido ver que te ahogabas, ya te cubría por completo. Tu carne, hinchada y cada vez más morada te evidenciará todo esto si aún pretendes seguir errando en tu incredibilidad.

 

Estabas en craso error al pensar que un círculo se puede romper. Ouroboros. No entraré en cuestiones metafísicas, pero es momento en que pienses en lo trascendental de las cosas.

 

Odio ese círculo vicioso, quizás por ser un círculo o quizás por ese vicio intrínseco que se apodera de él. Pero sobre todo lo odio por los nombres que conlleva.

 

Ias tol i riw ben ethuil ir im u-genithon

31 de enero de 2010

Cartas



 

Querida (insertar nombre),

 

porque sabes que adoro las cartas. Realmente pienso que las cartas son necesarias, que el olor a tinta y el sonido del papel cuando extraes la carta del sobre es algo que hace sonreír a muchos, es aquello que nace de tu impaciencia, de querer empezar la carta leyendo las post-datas

 

Atesorarlas, leerlas una vez al año, recordar aquellas que quieres recordar y guardar todas las demás en un sobre marrón, sin nombre y en el fondo de esa cajita metálica que está en tu estantería y que miras con recelo cuando alguien se acerca a ella. Sabes que es algo tuyo: las cartas son algo íntimo, que aunque arda tan fácilmente, sabes que forma unos vínculos especiales que sólo tú y aquel que escribió ese puñado de letras puede entender y compartir.

 

No te das cuenta, pero cuando las líneas comienzan a pasearse por tus ojos, inevitablemente y de forma inconsciente surge en tu rostro una débil sonrisa, que te sorprende a ti mismo cuando te percatas de ella. Podrás preguntarte: ¿Por qué sonrío?, y parecer idiota, tanto preguntándotelo como sonriendo, pero esa pequeña chispa enciende que ahora, sonrías plena y deliberadamente.

 

Las cajas de bombones son apropiadas, también las de pastas. Sentir un tacto frío, de latón, cuando levantas la tapa me resulta extrañamente agradable. Anodino y emocionante a la vez.

 

De contenido embriagador, seguirá sonando ese cascabel cada vez que levantes un poco el polvo de tus recuerdos.

 

Quiero que sepas que guardo cada una de tus cartas… estés donde estés.

27 de enero de 2010

Cárcel y celador


 

            No todo depende de ti, otros también se pasean con un palo golpeando esos barrotes de hierro que se yerguen ante tus narices.

 

            Tac, tac, tac… cada barrote, cada golpe, cada sonido seco que retumba en tu cabeza. ¿Desde cuándo empezó todo esto?

 

            Pierdes la noción del tiempo, el agravio se convierte en más agravio. Olvidas algunas de tus palabras y te ofuscas ahogándote en tu propia hiel.

 

            Te rodean cosas viejas y rotas, y polvo, mucho polvo, tanto que podrías nadar en él. Ninguna brisa fresca ha pasado por allí en mucho, mucho tiempo. ¿Acaso hay ventanas aquí? Tu cabeza tampoco cabe por entre los barrotes, para saber cómo de largo es el pasillo que se extiende a ambos lados de tu celda. Fuiste incapaz de verlo cuando te trajeron, y de haberlo podido observar, ¿realmente crees que lo recordarías, hundido ahora en estos derroteros del alma?

 

            Mantén los ojos cerrados, por tu propio bien. Porque cuando los abras, quizás sea demasiado tarde para comprender que tú, en ti mismo, eres cárcel y celador

25 de enero de 2010

(in)CAPACITACIÓN



 

            Para que comprendas la gravedad del asunto, ten en cuenta el dato de que mientras escribo escucho Amon Amarth.

 

            Tú, insensato, que presumes y te pavoneas, sé consciente que hay gente que es bocazas, pero tú directamente eres gilipollas. 

 

            Porque hoy escupo veneno y bilis. Porque contigo la sutileza sirve bien poco. Para que tengas en mente, que tú no eres el centro de atención, y que seguiré reprimiendo mis ganas de darte un cucharazo.  Tras otro, tras otro, tras otro…

 

            El día en el que entiendas que tu boca huele a pienso de perro y que a cada palabra que pronuncias pareces tener menos cromosomas, entonces, yo seré bailarina de ballet ruso. 

 

            Que sepas, que yo también te quiero ahogaría metiéndote mi puño en tu boca.

 

            Hoy, odio. Gracias por hacer que no pierda la costumbre.